martes, agosto 15, 2006

Las atrapadas

Hace unos días me encontré con un compañero de la escuela. Haría como 10 años que no lo veía así que intentamos rápidamente ponernos al día, ninguno sabía por donde arrancar asi que me preguntó por mi carrera, yo copada le dije que me había recibido y tenía un laburo relacionado con lo que hice y que además me habían salido un par de cositas con las que estaba contenta...

Después de mi pequeña puesta a punto relacionada con las actividades estudiantiles y profesionales me tocaba preguntar a mi... ¿y vos? ¿que es de tu vida?. Para mi asombro (y envidia tal vez) me contó humildemente que se había ido de viaje, "estuve recorriendo Europa" me encaja. "Estuve unos años en España, y después estuve por Holanda, Bélgica y Alemania"... cri cri... grillos era poco. Me mató. Yo lo más lejos que he ido en estos años fue a Rio y por una semana, nunca un año o dos como este pibe. No es que me arrepienta de lo mio pero con 24 años ya conocerse Europa de punta a punta es bastante envidiable, no??

Encontrarme con él, además de generarme el empezar a juntar dinero para viajar por el mundo, me trajo recuerdos escolares. El patio de mi escuela se me vino a la mente, el recreo, mas precisamente.
Mi clase fue la creadora de tan complejo juego, al que nosotros denominabamos "las atrapadas". Básicamente, y como su nombre lo indica, el objetivo general del juego era atrapar al contrario y llevarlo a determinado lugar, previamente acordado por los jugadores. A su vez, los atrapados, podían ser rescatados por sus compañeros si éstos lograban llegar a esa base en donde los atrapados gritában y armaban quilombo porque querían seguir corriendo.

El espacio físico en donde se desarrollaba era en tooodo el patio, asi que había que correr lindo ahi. Lo que me llama la atención es que siempre jugábamos las nenas contra los varones no había grupos mixtos, quizás era para identificarnos mejor con nuestros compañeros de equipo, no teníamos chalecos de otro color para hacer mixta la cosa y así saber quienes estaban de nuestro lado y quienes no.
A mi me costó integrarme a ese juego... yo era medio antisocial en esa época, en serio. Así que cuando venía el recreo, intentaba esquivar a los organizadores de este juego porque siempre se venía la famosa pregunta: "¿Jugás a las atrapadas?". Ante mi reiterada negativa, no me lo preguntaron más.
Cuando terminaba el recreo todos llegaban transpirados al aula, con las caras coloradas y con algún pedazo de túnica colgando... es que el afán de atrapar al otro era tal que no había hilo del guardapolvo que resistiera.


Llegó un momento, en que me entraron a dar ganas de provar ese juego, estaban todos tan copados que me habían dado ganas de jugar... pero como no me invitaban más, seguía cortada en los recreos mirando como correteaban todos y todas.


(Acá vendría la parte en que narro como me invitaron a jugar, o capaz que me metí de viva, no lo recuerdo en realidad, y como no lo quiero inventar porque no le miento a mi público hago esta aclaración. Ahora sí, después de hecha esta salvedad continúo...)


Cuando me empezé a integrar a ese grupete de las atrapadas lo entendí todo, era buenísimo corretear tras los nenes de la clase y, una vez atrapados, llevarlos del brazo como presidiarios hacia la base de la cuál no podían salir salvo que uno de sus compañeros lo rescate.
Así que me hice experta en atrapadas y eso que me incorporé tarde al equipo, incluso he roto túnicas, cinturones (el de las túnicas de varones digo), corbatas e insignias por complir el objetivo que el juego me proponía: atrapar a los pibes.

viernes, julio 21, 2006

pop corn


La foto que ilustra este artículo pertenece a una de las mejores películas que vi en el año: "Match Point", hay que verla. Yo no soy Jaki Rodriguez Strata ni Lucas pero me defiendo, asi que no digan que no les avisé.
Hablando de películas, el cine es un lugar en el que pueden pasar cosas jodidas aunque no parezca. Por ejemplo recomiendo que vivan la experiencia de ir a ver algún film de "dibujitos" (ahora les dicen animación, suena mas fashion) con 2 o mas niños/as. Levantarse 10 veces durante la película para ir al baño y corretear por los pasillos va a ser lo que sobra, más allá de si la película les gustó o no. Igual, después se van a querer comprar todo el merchandising en donde aparezca Shrek o los bichitos de Madagascar.
Lo más interesante es que a los 10 minutos de que empezó la peli, se pudrieron del pop y la coca y uno desquita un poco el jodido momento que le espera hasta que aparezca "The end" en la pantalla.
Otra de las cosas originales que pueden pasar, o al menos doy fé de que a mi me pasó, es que esté comenzando una película y entre un tipo a la sala que advierte a los espectadores que no llegaron los subtítulos por lo cuál la película se pasará en su idioma original: inglés. Dicho esto, media sala se levantó y se fue, por suerte devolvían el dinero!
En una de mis jornadas de cine al que asistí solari (como dicen por ahi, una vez que se pasa la etapa de ir solo al cine ya se está preparado para cualquier obstáculo que te depara la vida) a ver "La guerra de los mundos" (la de Tom Cruise, dirigida por Spillberg bastante mala) me pasó lo que declaro a continuación.
Poca gente en la sala, cerca de 20 personas dispersadas en una sala de 300 butcas. Me ubiqué en la última fila, sin pop ni coca, en realidad, tampoco había garpado entrada porque tengo una tarjeta mágica. Lo que si me había llevado eran unas galletitas porque la peli era bastante larga asi por las dudas me llevé un poco de azúcares encanutado en un bolsito (hay gente que lleva termo y mate a la sala y otras que pasan con petacas de alguna bebida... es que esta caro el pop).
El film empezó, y a los 25 minutos, cuando recién estaban apareciendo esos aliens que salian de abajo de la tierra, de golpe se apaga la pantalla y se prenden todas las luces. Chan! pensaba yo, no estaba entendiendo y el resto de la gente miraba para todos lados. Yo dije ta, re mimetizada con Spilberg, pensé que nos invadian los ETs y nos iban a secuestrar en el cine, o que había algún incendio y que por fin iba a salir por esas puertas de emergencia que dicen "exit" al lado de la pantalla y siempre me intrigó saber a donde conducen esas puertas.
Todos nos mirabamos pero nadie hacia nada, estabamos encerrados. Pasaron unos minutos asi que guardé mis galletas para no marcar y salí a enfrentarme con la realidad, si tenia que ver a los aliens mejor hacerlo de una vez por todas y no esperar mirando una pantalla apagada. Salgo y estaba todo normal, tranqui. Voy a la boletería y le digo a la que vende las entradas: "che, master, sabés que se paró la película y se prendieron todas las luces, no sé si ya habrá terminado y no entendí el final o que... yo pensaba que duraba dos horas treinta y resultó durando veinte minutos...".
La mujer casó su "walkie toquie" (se pronuncia guoki toqui) y pregunta: ¿que pasó en la sala 1?. Una voz desde el aparato responde: "me dijeron que la apague, no hay nadie". AAhh bueeeno, gracias por lo que nos tocaba a las 20 personas que nos tomamos la molestia de ir. Esta bien que la sala era para 300 pero bueno, un poco de respeto para los que pagamos la entrada y el pop!, perdón, para los que pagaron la entrada y el pop.
La mujer le responde: "no, no era esa l que había que apagar, era la sala 3!". "Uuh, me confundí, ya la prendo de nuevo". Bien igual pibe. La mujer hizo un gesto con la cara como diciendo: "que pedazo de boludo este flaco", me pidió disculpas y me agradeció por avisarle. No es por nada pero si yo no iba, el resto de la people ni se inmutaba...
Entré a la sala y volvió Tom Cruise y los aliens. Cuando estaba por seguir dandole a mis galletas, aparece uno de los pibes de esos que corta la entrada con un pote de pop y me lo dio, "por las molestias" me dijo. Eeeeeehh arribaa!!. Le agradecí por el gesto, largué las galletitas y le entré al pop con toda la fuerza.
Cada vez que voy a una sala con poca gente, deseo que el mismo pibe se equivoque de nuevo y repetir la misma operación para obtener ese pop de arriba. Como el pop de los cines no hay!

jueves, julio 06, 2006

jóvenes éramos los de antes

Al comienzo del presente año, no se me ocurrió mejor idea que anotarme en una nueva carrera en nuestra estimada Universidad de la República (no es solo por los boletos, malpensados! sino porque llevo una estudiante eterna adentro).
Para anotarme en dicha institución, los requisitos de inscripción recorrían una amplia gama de documentos (original y fotocopia) como ser: cédula de identidad, credencial cívica, foto carnet, partida de nacimiento, carnet de salud, pase de secundaria, factura probatoria de domicilio, etc.
En un momento me asaltó la duda y pensé que quizás me había equivocado y en lugar de presentarme en una facultad para estudiar me había presentado en la NASA para pilotear un trasbordador, o en la oficina de Bin Laden para ser su secretaria o quizás para combatir el mal desde el FBI (ya sé que la mujer maravilla combatía el mal de forma más divertida, pero esos requisitos de ingreso deben haber sido realmente jodidos, ya por girar en un mismo lugar a velocidades inimaginables y sin marearse se merece mis respetos).
Volviendo a los requisitos, me voy a detener en dos de ellos: el carnet de salud y el pase de secundaria. El carnet de salud no me lo pidieron, era una mentirita para ponerle color, pero podrían habérmelo pedido y en ese caso hubiera recurrido al famoso mercado negro de falsificación de carnets de salud. No me arriesgaría a correr el riesgo de sufir algún desmayo por la extracción de sangre como me suele pasar, y tampoco estaba dispuesta a pasar los días de ayuno que piden.
Ahora vamos con lo del pase, una experiencia complicada de esas que te tiran abajo... pero bueno, voy a juntar fuerzas y compartirlo con la fonoplatea (ya sé que no es radio pero la idea se entendió). La cuestión es que necesitaba el papel que documentara que yo efectivamente había aprobado sexto año de liceo. No importaba que ya había hecho otra carrera, el requisito decía claramente: pase de enseñanza secundaria y no había vuelta.
Por eso, con nostalgia me dispuse recordar aquellas épocas, me tomé el 306 y me aventuré a visitar aquella institución, más conocida como "el 15", de la cuál supe egresar en el año 2000.
La ilusión se me cortó a medida que me aproximaba a la puerta. ¡Que fulera esta generación de jóvenes entre 16 y 18 años loco! Todos de similar apariencia y mochilas de Callejeros, Buitres y Blink 182, en el mejor de los casos; y Miranda y Babasónicos en el peor de los casos.
Después de esa mala impresión de los estudiantes y mirándolos con aire de "manga de giles, vengo a buscar el pase y me las tomo de acá, mientras que ustedes tienen que bancar a sus iguales (nunca mejor utilizada esta expresión) con esas caripelas de que se las saben todas porque se visten de negro y tienen piercings en la nariz", me dirigí a la sección de bedelía.
Solicité el documento y apenas unos segundos después de que yo le dije: "vengo a buscar el pase", la mujer exclama con cara de feliz cumpleaños incluída: "¡felicitaciones!".
¿Que? pensaba yo, ¿como?, ¿cuando?, ¿de que habla esta mujer? ¿felicitaciones por pedir un pase que obtuve hace 6 años? ¿acaso era el pase número 10.000 y me había ganado alguna beca para estudiar computación? no me cerraba. Para no empeorar la cosa le respondí con un gracias medio sin ganas y listo.
Me pregunta el número de cédula, lo digita en la PC y ahi todo cambió, las computadoras nunca mienten o por lo menos esa no mentía, no generalicemos. La mujer me mira y me dice sorprendida: "aah! pero vos egresaste en el 2000!", se ríe. - Claro, dije yo. Pero al mejor estilo de las películas cuando alguien dice algo pero en realidad está pensando lo contrario, y el verdadero pensamiento aparece con voz en off, mi voz en off hubiera dicho: -anda?? en serio? fijate bien en ese maldito monitor que lo sabe todo a ver si dice que también me dio para hacer una carrera en estos 6 años que ella estaba ignorando y también pasaron cosas en el mundo desde que terminé el liceo: hubo un mundial al que fuimos (la celeste digo), elecciones, atentado en las torres gemelas, Rocha salió campeón, Wynants ganó una medalla en las olimpiadas, casi vienen los Rollings y Cacho abandonó el curro de los domingos... ¿que?... paren, mis fuentes me informan que ahora está de lunes a viernes asi que hagan de cuenta que no dije nada.
Lo que más me dolió de todo esto es que me confundió con la nueva generación de dieciochoañeros, eso si que no me gustó para nada. Miren que tengo 24 años!! Pero bueno, ya me acostumbraré a esto de la juventud eterna. Igual, la mochila con la lengua de los Rollings no me la compro por las dudas...
¿La foto? nada que ver pero quería cumplir con los que me piden fotografías. Allí estoy con mi primera y última presa en una tarde de pesca. Fui de pesca por primera vez, pesqué un pobre ser que luchaba por sobrevivir. Quedé mal, así que armaré una campaña en contra de tan vil "deporte".

domingo, junio 25, 2006

la última cena

Me gusta esta foto. No solo porque la saqué yo en un momento de inspiración y desestrés en La Paloma, sino porque tiene todo el arte y me hace acordar a un día de aventuras con dos de mis compañeros de viaje. En enero solemos ir a acampar a La Pedrera (no me voy a extender en historias del camping propiamente dicho porque se haría muy extenso, lo dejo para futuros post) con un grupo de individuos que cada vez es más grande. Y si, la gente se nos suma y nosotros solo hacemos una pequeña prueba de ingreso, que si la pasas estás adentro sin pagar arancel extra.
Volviendo al día de la foto: todo comenzó al mediodía cuando arrancamos en patota (éramos siete ese día) a recolectar mejillones que por la noche estaríamos degustando debido a mi partida hacia la capital en la siguiente madrugada, digamos que era mi última cena como acampante oficial, por lo menos hasta el próximo enero. En la playa todo lindo, juntamos los mejillones, bueno, no les voy a mentir, yo no junté mucho era mi ultimo día y quería tomar un poco de sol tranqui en la arena (además los junta mejillones estaban a las puteadas limpias, se resbalaban en las rocas, incluso una de las participantes tuvo un principio de resbalón en las rocas que le provocaron un gran moretón en la pierna que creo hasta el día de hoy cuenta con dicho color violáceo en la gamba).

Luego de juntar los mejillones y cargar con ellos (son pesados! dicen... yo no los cargué, para eso estaban los hombres de la barra) fuimos a otra yapla, más linda donde tomamos los respectivos baños y nos tiramos en la arena. A esta altura el hambre se estaba haciendo sentir, así que estábamos debatiendo si almorzar en el camping o en otro lado. Para peor, yo tenía que ir a La Paloma (como a 7km de La Pedrera, si mal lo recuerdo) a marcar mi pasaje para esa madrugada, y mientras mas tarde fuera se iba a complicar para conseguir lugar.
Después de un largo debate al mejor estilo de los debates de Código País (mírenlos, son buenísimos) decidimos que yo y dos amigos más íbamos a La Paloma, y los cuatro restantes, iban al camping y ya de paso aprovechaban para ir limpiando los "meji"... si, los re clavamos.
De La Pedrera a La Paloma no hay otra que ir a dedo, o a dedal como se dice por ahí. Éramos dos mujeres y un hombre. A pesar de la simpatía que irradiábamos y lo divinos que éramos no nos levantaba ni el loro. Pasaban autos y camionetas de todo tipo, color, y chapa y nada, nos ignoraban.

Después de casi una hora, nos paró una señora. Nos acercó hasta Costa Azul, faltaban 5 km para La Paloma. Nosotros ya estábamos con un hambre bastante importante y con calor, que intentábamos aplacar bajo un árbol, turnándonos para que mientras uno descansaba, los otros dos laburaban para el dedal. Pasaban los minutos hasta que finalmente, llegó lo que estábamos esperando: una terrible camioneta porteña manejada por una joven, igual de porteña quien paró para preguntarnos a donde íbamos, en realidad, como hoy estoy muy honesta reconozco que paró porque el único varón del trío se encontraba haciendo dedo en ese momento. Mi otra amiga y yo estábamos tiradas bajo la sombra del árbol. Incluso, ella llegó a insinuar cuando vio venir la terrible camioneta, que no nos iba a llevar, que no se gastara en hacer dedo. Por suerte mi amigo se tenia fé y estiró el brazo con su dedo pulgar apuntando el sol.

La porteña para y nos subimos. Poca onda la flaca, no habló nada, cosa rara porque todos los que hacen el bien de trasladar a unos pobres pibes que no tienen guita para el "Andresito" (bondi que va desde La Pedrera a La Paloma) son de conversación fácil.
La camioneta tenía todo el lujo, asientos de cuero beige, trancas automáticas y vidrios que se bajaban y subían según el gusto de la conductora. Así viajamos, mirándonos entre nosotros y vichando todo el lujo de la camioneta.
Cuando nos acercábamos a la terminal, la conductora rompe el silencio: "chicos ¿los dejo en la cot?", pregunta con un tono muy aporteñado que mi amiga imita a la perfección. Supusimos que la cot era la terminal así que contestamos afirmativamente y llegamos a destino.

Eran las 7 de la tarde y el hambre se hacía sentir, queríamos comer algo a toda costa. No había un maldito lugar que nos vendiera un almuerzo o similar. ¿Tan raro era almorzar a esa hora?. Para nuestra fortuna, encontramos allá perdido un carrito, preguntamos tímidamente si tenía algo para alimentar nuestros cuerpos y neuronas que ya estaban por colapsar. El dueño del carrito estaba sentado afuera del mismo, en una silla cómodamente, así que sospechábamos que otra vez nos iban a negar el plato de comida. Pero por suerte tenía, nos preparó unas buenas hamburguesas completas al pan que comimos en 3 segundos. De postre unas torta fritas rumbo a la playa.
Después había que volver al camping, volvimos a por más tortas para el viaje y ya de paso garroneamos yerba y agua pal mate.
Tuvimos suerte a la vuelta, el dueño del camping pasó por la ruta y nos llevó. Nos esperaban los meji y algunos jugos Tang para acompañar, era lo que quedaba.
¿Los mejillones? impecables, lástima cobró varias víctimas que terminaron visitando en innumerables ocasiones al inodoro.

martes, junio 13, 2006

con el permiso del guarda y del conductor paso a entregarles...

Como vengo viajando en los medios de transporte capitalinos (léase ómnibus o bondi) desde los 11 años -antes solo subía al "autobús volador" del Parque Rodó- he visto bastante cosa, asi que me armé un Top Ten con los 10 momentos mas difíciles vividos sobre dichas ruedas y elegí una para contarles.
Quedaron afuera otras historias como: un bombardeo de piedras en el 113, un cantor que interpreta canciones de su autoría (realmente insoportable, siempre cantaba el mismo tema y apestaba, como cantante y compositor… hay testigos!), un perro que se subió de vivo al 427 y corría de un lado a otro del pasillo sin que nadie lo pudiera bajar, una piba a la que se la trancó la mochila en un asiento (se tenía que bajar pero no pensaba hacerlo sin su bolso, el guarda salió a su ayuda pero sin éxito) y una colada magistral que me mandé en un 64 a las 6 de la mañana.

Sin más preámbulos los dejo con la historia elegida, intitulada “Trifulca en el 427”.

Ubiquémonos en las 9.46 de la matina arriba de un 427 Paso de la Arena (también conocido por dar mas vueltas que el juego de las tazas del mismo Parque Rodó mencionado anteriormente) relativamente lleno. Auriculares al mango de por medio, asiento del lado de la ventanilla y sueño eran los factores que me aislaban de los acontecimientos que podrían suceder a mi alrededor.
Sin embargo, la voz fuerte de una mujer y movimientos de cabeza del resto de la gente intentando mirar para el sector del guarda, pudieron llamar mi atención. Bajo el volumen y acoplándome a la actitud del resto de mis colegas viajeros, me puse a escuchar lo que pasaba. Se había generado un ambiente de tensión que quebraba con lo cotidiano de cada viaje.

Al parecer, una señora había subido a dar a los somnolientos viajantes, un vital consejo sobre la vida y la fé, recomendando nos acercáramos a la palabra de Dios que allí estaba la salvación y bla bla bla. El recitado se vio interrumpido cuando una de las pasajeras, sentada en los primeros asientos del ómnibus exclamó (de forma tal que hasta el mas dormido se despertó de su siesta, sobrepasando la voz de Fernando Vilar, si el del informativo… iba escuchando su programa de radio) : “¡déjese de joder señora con la palabra de Dios! No puede ser que una va a trabajar tranquila y se tenga que bancar su sermón todos los días! ¡Todos los días se sube a la misma hora, porque no sube a otro ómnibus!”.
La doña quedó atónita e interrumpió su discurso quedando sin habla. Mientras, la otra, como si fuera una ahorrista del Banco Montevideo puteando a los Peirano a la salida del juzgado; seguía diciendo que era una falta de respeto, y que todas las mañanas subia a decir lo mismo.

La doña del sermón, se recobró del shock provocado por la repentina exaltación de la pasajera, y no se le ocurrió mejor idea que pedirle disculpas sellando el hecho con un beso y abrazo a la mujer ofendida!!!. Si, literalmente, sin metáforas, se abalanzó sobre la ofendida laburante intentando abrazarla para que se note que el pedido de perdón era sincero; la doña parecía como que se hubiera reencontrado con un familiar que no veía hace tiempo. Obviamente, la pasajera no quiso saber de nada con su demostración de afecto, y tratándose de sacar de encima a la sermonera le decía “¡salga señora, no me toque!”.

Ahí yo dije, bué… se armó la gorda acá mismo, pintó trifulca y hay que ponerse en algún bando. Por un lado, la del sermón no estaba jodiendo a nadie, es peor que suban a cantar temas de Montaner y desafinen (sin desafinar igual es jodido así que es lo mismo, saquen lo de desafinar). Pero la actitud de la otra tampoco es para desmerecer, hay que tener aguante para armar quilombo en un bondi, no es moco de pavo.
Mientras yo trataba de decidir mi posición, parece que el resto de los viajantes estaban en lo mismo. Un hombre desde el fondo gritó: “¡no jodan che, encima que estoy llegando tarde se ponen a discutir pavadas!”. A esto le siguieron varios comentarios como: “que ganas de armar quilombo” o “si, la verdad, yo tampoco quiero escuchar bolasos de la religión a esta hora”, entre otros. Los nuevos pasajeros que iban subiendo, miraban para todos lados no entendiendo un pomo, no sabían si era la realidad o una representación artística con el fin de recaudar fondos bajo el lema “el que desee colaborar lo puede hacer con cualquier moneda… cualquier monedita sirve” o “sigo entregando” (no, perdón, esta se usa en otros casos).

La quilombera intentando evadir el beso y abrazo, se levantó y se cambió de asiento murmurando insultos. La sermonera, con la cabeza gacha decidió bajarse del bondi.

Ustedes se preguntarán a esta altura, que hacían los que dirigen el transporte, los que te gritan: “boletoooosss” cuando te quieren cobrar y vos vas colgado/a de la puerta de lo lleno que está; el que te atomiza con las cumbiolas a todo lo que da a las 10 de la mañana, y los que gritan con una voz que no es precisamente de locutor de radio: “vamos señora!, un pasito al fondo que hay lugar, colaboren que hay gente que quiere subirrrr” (acompañado por un golpeteo, igual de molesto, de una moneda contra el pasamanos). El chofer ni se inmutó (esta bien, era consciente de que la mayoría de los pasajeros estuvimos esperando como 20 minutos en la parada), y el guarda observando toda la discusión, no emitió palabra alguna hasta que la del sermón se retiró.
Ahí si, se le acercó a la señora, quien seguía argumentando su disgusto para con la mensajera de la palabra de Dios, y le dijo: “la próxima vez cállese la boca, porque este es mi trabajo y yo dejo subir a quien quiero, si la dejé subir a ella usted no tiene porque decirle lo que le dijo”. Uuuuuh!! sos re groso guarda eeh!, pensé yo. Si decía eso con la otra señora presente lo agarraba a besos y abrazos a él también, hubiera estado bueno. A la mujer le importó poco el comentario imperativo del guarda y seguía emitiendo todo tipo de epítetos contra la doña del sermón, la religión, Dios, su trabajo, el calor que hacía, el guarda, el recorrido del ómnibus, el precio del boleto, etc.

La señora esta ya era parte de la VIP de ese 427, cada uno que se bajaba pasaba por su lado y la felicitaba o relajaba, ella copadísima, cumplió con sus minutos de fama.

lunes, junio 05, 2006

tengo blog viteh

Como me debo a mi público, ya que gracias a ellos soy lo que soy, he tomado la decisión de obtener mi propia página para intentar devolverles todo lo que me dieron. Bueno, está bien, reconozco que soy una famosa frustrada y como siempre quize decir la frase "me debo a mi público" ahora tengo este lugar para decir lo que se me cante y lo digo. Pero la posta, es que quedaba sospechoso tener adsl y no ser propietaria de un sitio web, space, fotolog y/o blog, asi que sucumbí ante el sistema, llené los formularios, escribí mi nombre de usuario, mi contraseña, elegí la plantilla y acá estoy, ocupando finalmente un humilde lugar en el ciberespacio.

Volviendo a lo de la fama, en realidad todavía tengo tiempo de llegar a la "Rolling Stone", la BBC, la CNN, o alguna productora de Hollywood: ahora tengo el preciado título de Licenciada en Comunicación (es mi blog y paso todo el chivo que quiero!) asi que el papel que prueba mis capacidades comunicacionales ya estará proximamente ubicado en la pared de mi cuarto junto al poster de Kill Bill. Digo proximamente porque aunque en febrero aprobé el exámen que me permitió egresar, aún no poseo tan esperado documento, es que lo tiene que firmar hasta el Papa creo y vagar por varios sectores de la universidad hasta llegar a mis manos.

Por el momento ha sido todo desde estudios, volveremos por el mismo canal cuando la noticia asi lo disponga. (si, otra frase que siempre quize decir, es que me sale la Blanca Rodríguez que llevo dentro).