
A que a nadie se le había ocurrido eso!



Pro:
Si gente, laburo de todo el año, leyeron bien. Mañana parto para el mundo paralelo, más conocido como Rocha, con las playas que solo nuestro turismo interno nos puede brindar. Hablando de brindar, yo voy a seguir con el Roldós... nos vemos a la vuelta (o cuando divise algún cyber entre tanto artesano, surfer y porteño que va a haber).
- Les falta encarar el tema de la yerba para el mate. Primero, hay que sacarle algunos palos y dejar solo la yerba (por eso se le llama así), y después pulir la parte de la lavada, así no se sale con la yerba al hombro ni se la cambia cada cinco cebadas. No me creían que nosotros con poner una sola vez yerba en el mate nos aguanta fácil un litro de agua. Les falta calle...
- Una amiga me hizo de guía turística durante mi estadía. Una capa, me explicaba todo de cada cuestión importante por la que pasábamos en nuestras recorridas y además respondía todas mis preguntas incisivas sobre la ciudad como: “¿porqué tiran papeles, bolsas, botellas y similares a la calle y cuidan tanto el Río Uruguay?” o “¿Qué planta de celulosa tienen cerca del riachuelo que lo contaminó tanto?”. Epa! ¿Cómo estuve? Eran incisivas en serio che.
En uno de nuestros viajes en colectivo, pasamos por barrio que tenía stencils por todos los rincones, almacenes como los nuestros, un barrio barrio como podría ser La Aguada (sin los stencils…). Entonces pregunté: ¿cuál es este barrio?, a lo que mi amiga respondió: “La Paternal, el barrio de Pappo”. Esa si que fue una buena respuesta, allá los barrios se asocian con cosas grosas y así se presentan. Estoy pensando cosas de ese estilo para presentarle los barrios de acá cuando venga, ya tengo al Buceo como el barrio donde nació La Triple Nelson, el Prado el barrio de nuestro señor presidente, Malvín el barrio donde hay más tambores que gente, y por ahí me quedo, se aceptan sugerencias.

Por tener la costumbre de concurrir siempre al mismo lugar nocturno, guarida o aguantadero, como dicen por ahí, me estaba perdiendo de conocer otros precintos y así recabar vivencias para luego plasmarlas por estos lados como haré a continuación.Así sucedió el pasado sábado, en la cuál decidimos con una barra abandonar momentáneamente nuestro boliche de cabecera (no sé si nombrarlo o mantenerlo en el anonimato, pero creo que la mayoría de los que pasan por acá conoce y también frecuenta dicho “templo”) y visitar otros ambientes.
Al comienzo del presente año, no se me ocurrió mejor idea que anotarme en una nueva carrera en nuestra estimada Universidad de la República (no es solo por los boletos, malpensados! sino porque llevo una estudiante eterna adentro).
Me gusta esta foto. No solo porque la saqué yo en un momento de inspiración y desestrés en La Paloma, sino porque tiene todo el arte y me hace acordar a un día de aventuras con dos de mis compañeros de viaje. En enero solemos ir a acampar a La Pedrera (no me voy a extender en historias del camping propiamente dicho porque se haría muy extenso, lo dejo para futuros post) con un grupo de individuos que cada vez es más grande. Y si, la gente se nos suma y nosotros solo hacemos una pequeña prueba de ingreso, que si la pasas estás adentro sin pagar arancel extra.