
Al comienzo del presente año, no se me ocurrió mejor idea que anotarme en una nueva carrera en nuestra estimada Universidad de la República (no es solo por los boletos, malpensados! sino porque llevo una estudiante eterna adentro).
Para anotarme en dicha institución, los requisitos de inscripción recorrían una amplia gama de documentos (original y fotocopia) como ser: cédula de identidad, credencial cívica, foto carnet, partida de nacimiento, carnet de salud, pase de secundaria, factura probatoria de domicilio, etc.
En un momento me asaltó la duda y pensé que quizás me había equivocado y en lugar de presentarme en una facultad para estudiar me había presentado en la NASA para pilotear un trasbordador, o en la oficina de Bin Laden para ser su secretaria o quizás para combatir el mal desde el FBI (ya sé que la mujer maravilla combatía el mal de forma más divertida, pero esos requisitos de ingreso deben haber sido realmente jodidos, ya por girar en un mismo lugar a velocidades inimaginables y sin marearse se merece mis respetos).
Volviendo a los requisitos, me voy a detener en dos de ellos: el carnet de salud y el pase de secundaria. El carnet de salud no me lo pidieron, era una mentirita para ponerle color, pero podrían habérmelo pedido y en ese caso hubiera recurrido al famoso mercado negro de falsificación de carnets de salud. No me arriesgaría a correr el riesgo de sufir algún desmayo por la extracción de sangre como me suele pasar, y tampoco estaba dispuesta a pasar los días de ayuno que piden.
Ahora vamos con lo del pase, una experiencia complicada de esas que te tiran abajo... pero bueno, voy a juntar fuerzas y compartirlo con la fonoplatea (ya sé que no es radio pero la idea se entendió). La cuestión es que necesitaba el papel que documentara que yo efectivamente había aprobado sexto año de liceo. No importaba que ya había hecho otra carrera, el requisito decía claramente: pase de enseñanza secundaria y no había vuelta.
Por eso, con nostalgia me dispuse recordar aquellas épocas, me tomé el 306 y me aventuré a visitar aquella institución, más conocida como "el 15", de la cuál supe egresar en el año 2000.
La ilusión se me cortó a medida que me aproximaba a la puerta. ¡Que fulera esta generación de jóvenes entre 16 y 18 años loco! Todos de similar apariencia y mochilas de Callejeros, Buitres y Blink 182, en el mejor de los casos; y Miranda y Babasónicos en el peor de los casos.
Después de esa mala impresión de los estudiantes y mirándolos con aire de "manga de giles, vengo a buscar el pase y me las tomo de acá, mientras que ustedes tienen que bancar a sus iguales (nunca mejor utilizada esta expresión) con esas caripelas de que se las saben todas porque se visten de negro y tienen piercings en la nariz", me dirigí a la sección de bedelía.
Solicité el documento y apenas unos segundos después de que yo le dije: "vengo a buscar el pase", la mujer exclama con cara de feliz cumpleaños incluída: "¡felicitaciones!".
¿Que? pensaba yo, ¿como?, ¿cuando?, ¿de que habla esta mujer? ¿felicitaciones por pedir un pase que obtuve hace 6 años? ¿acaso era el pase número 10.000 y me había ganado alguna beca para estudiar computación? no me cerraba. Para no empeorar la cosa le respondí con un gracias medio sin ganas y listo.
Me pregunta el número de cédula, lo digita en la PC y ahi todo cambió, las computadoras nunca mienten o por lo menos esa no mentía, no generalicemos. La mujer me mira y me dice sorprendida: "aah! pero vos egresaste en el 2000!", se ríe. - Claro, dije yo. Pero al mejor estilo de las películas cuando alguien dice algo pero en realidad está pensando lo contrario, y el verdadero pensamiento aparece con voz en off, mi voz en off hubiera dicho: -anda?? en serio? fijate bien en ese maldito monitor que lo sabe todo a ver si dice que también me dio para hacer una carrera en estos 6 años que ella estaba ignorando y también pasaron cosas en el mundo desde que terminé el liceo: hubo un mundial al que fuimos (la celeste digo), elecciones, atentado en las torres gemelas, Rocha salió campeón, Wynants ganó una medalla en las olimpiadas, casi vienen los Rollings y Cacho abandonó el curro de los domingos... ¿que?... paren, mis fuentes me informan que ahora está de lunes a viernes asi que hagan de cuenta que no dije nada.
Lo que más me dolió de todo esto es que me confundió con la nueva generación de dieciochoañeros, eso si que no me gustó para nada. Miren que tengo 24 años!! Pero bueno, ya me acostumbraré a esto de la juventud eterna. Igual, la mochila con la lengua de los Rollings no me la compro por las dudas...
¿La foto? nada que ver pero quería cumplir con los que me piden fotografías. Allí estoy con mi primera y última presa en una tarde de pesca. Fui de pesca por primera vez, pesqué un pobre ser que luchaba por sobrevivir. Quedé mal, así que armaré una campaña en contra de tan vil "deporte".